El concepto de patria, nación, bandera y todos los símbolos que identificaban la unión de unos territorios, nació con fuerza durante el romanticismo, primer tercio del XIX, cuando los pueblos dispersos precisaron agruparse en naciones con el fin de fortalecerse frente a enemigos más poderosos. Esta idea nace en Europa y aquí se fortalece con la unificación de Alemania, Italia, Austria y Hungría, Gran Bretaña, que une a Gales, Escocia e Irlanda y Francia que centraliza todo el poder politico y cultural en Paris que hasta aquel momento se hallaba disperso en diferentes regiones. En aquella época surge el concepto patria unido al del honor y es el causante de conflictos bélicos en forma permanente a lo largo de aquel siglo. En Catalunya, durante aquellos años y llevados por la corriente romantica y medievalista, surge el movimiento denominado Renexensa que conlleva el renacer de la historia y la cultura catalanas actualizadas y relatadas bajo el prisma imperante en aquellos años como era el de patria.
En nuestros dias e iniciada la transición, esta ideología resurge con fuerza como reacción al oscurantismo franquista y el aletargamiento politico de nuestra sociedad, que no ideológico, ni cientifico, ni artistico. Jordi Pujol hábil politico y gran comunicador, durante aquellos años enarbola el nacionalismo catalán con el fin de enfervorizar a las gentes y utilizarlo como arma negociadora frente a Madrid. Pero con su declive como lider ocurrido unos cinco años antes de su retirada y la llegada del fracasado proyecto tripartito con Maragall y Montilla como Presidentes y orientadores del mismo, el nacionalismo utiliza un lenguaje y unas ideas periclitadas y ello unido a la fuerza que ERC tiene en el seno del tripartito que conduce a excesos que la gente rechaza por radicales, lleva al agotamiento tanto al nacionalismo como al discurso identitario.
Conscientes los politicos del cansancio de nuestra sociedad sobre estos temas, pretenden presionar a nuestros ciudadanos por arriba y surge el independentismo, primero promovido por cuatro politicos necesitados de notoriedad y posteriormente por unos cuantos más temerosos de que se les escape el tren.
Hoy, a nuestra sociedad ya no le mueven estas ideas, la consulta popular sobre este tema, 24 horas después de celebrada, ya está olvidada. Estos temas ya no están de moda ni volverán a estarlo nunca más.
Nuestra sociedad catalana es una sociedad de futuro, integrada por multitud de personas de todas las partes del mundo, con religiones variopintas y culturas muy diversas y hoy nuestra sociedad reclama de nuestros politicos que piensen en la creación de un espacio común para que convivan todas estas gentes tan diversas en forma civilizada y donde cada uno de ellos pueda desarrollar su personalidad. Nuestras gentes solicitan espacios de armonía y entendimiento y que nos olvidemos de lo que fuimos, recordado con nostalgia y narrado falsamente, para que todas estas personas tan diversas nos respeten y nosotros les respetemos a ellos.
Hoy están de moda las personas y no los pueblos.