Nuestro President después de muchos dias de silencio pretende aprobar una serie de medidas para intentar eliminar la corrupción de Catalunya. Loable intento del que dudamos de su eficacia. Dudamos que pueda implantarse porque estas medidas deben iniciarse en el Govern y en el Parlament ya que es alli donde los politicos se reparten la tarta. No diré todos, pero sí muchos y de todos los partidos. Para eliminar la sospecha de corrupción de nuestra clase politica no es suficiente intentar aprobar una nueva ley electoral, como pretende el President, muy difícil de aprobar ya que requiere la mayoría de dos tercios de los votos y el terror de todos los partidos a que sean fuertemente castigados. No es suficiente decir que el beneficio de las recalificaciones de los terrenos engrosará las arcas municipales en lugar de las particulares. Esta medida no elimina la corrupción ya que los pactos entre constructores y Ayuntamientos persistirá, además encarecerá los solares ya que la parte que vaya de más a los Ayuntamientos la pagarán los particulares que compren los pisos nuevos. Está bien la propuesta de eliminar las donaciones anónimas a los partidos pero además estaría mejor que la auditoría de los partidos se llevara a cabo por auditores profesionales independientes y no por entidades publicas dominadas por los propios partidos a los que auditan.
Casi estoy seguro que se trata de medidas que acabarán en palabras. No puede modificarse una situación de unas determinadas personas, constriñendola, siendo éstas mismas personas quienes tienen que aprobar estas medidas que les perjudican. Cuando es toda la clase politica la que se beneficia de una situación es casi imposible que las reformas vengan de su seno. El mismo Montilla, que pretende esta purga, tiene un problema en su casa muy difícil de resolver.
Al final será el ciudadano con su voto el que deberá cambiar el estatu quo actual castigando a todos los partidos que hoy detentan el poder y aquellos que ayer lo detentaron, colaborando en crear esta sociedad corrupta actual. Deberán ser nuevas formaciones que aparezcan ligeras de ropa para actuar con libertad de movimientos y proceder a, por una parte castigar la corrupción y por otra premiar las conductas abiertas y correctas. Estos partidos actuales y los politicos que los representan son incapaces de gobernar en esta nueva etapa que se avecina.