Como la casta esposa de Ulises, Penélope, que deshacía durante la noche la tela que tejía durante el dia, asi nuestros gobiernos catalanes deshacen la labor realizada por el gobierno anterior al asumir el poder. El actual gobierno del President Más quiere eliminar de nuestra memoria los años del tripartito y mediante la llamada, no sé porqué, ley Ómnibus, pretende eliminar más de cien disposiciones del gobierno anterior.
El gobierno convergente con la ayuda del PP desea otra sociedad catalana y para ello es preciso eliminar la normativa creada por el tripartito, integrado por tres partidos de izquierdas. No deseo aquí defender lo que criticaba anteriomente y era la capacidad agotadora del tripartito por reglar nuestra sociedad hasta detalles agobiantes. Utilizar el Parlament para fabricar normas a destajo es malo para la sociedad y provoca el deseo de eliminarlas todas, las buenas y las malas.
Deseo plantear como irracional y perjudicial para todos que cuando llega un gobierno de derechas, elimina todas las normas dictadas por el anterior gobierno de izquierdas y cuando nos dirige un gobierno de izquierdas modifica todas las normas dictadas por el de derechas. Asi no podemos ir a ninguna parte, esta falta de respeto por la sociedad, esta poca seriedad a la hora de gobernar, esta incapacidad de ponerse de acuerdo en las normas que deben regirnos, esta falta de consenso hasta en lo más importante entre los partidos de derechas y los de izquierdas, provoca esta situación demencial y ridícula que es empezar de cero cuando uno de los dos llega al gobierno.
Nuestras izquierdas y nuestras derechas y aquí hablo no solamente de las catalanas sino también de las de toda España, poseen una visión tan distinta de lo que debe regir en nuestra sociedad que solamente hacen que perjudicarnos al eliminar por sistema todo lo anterior, cuando gobernaba el contrario.
Una posible solución para gobernar sin tanto movimiento pendular y que los gobiernos de turno promulguen normas con mayor calado y menos partidistas, sería que las izquierdas y las derechas pacten normas que les valgan a ambos. Esta es una posible solución pero no es realista ya que han tenido muchos años para ponerse de acuerdo y nunca lo han conseguido ni creo que tuvieran voluntad para ello.
La única solución viable es la existencia de una tercera fuerza política que mire pragmáticamente por la sociedad y deje de lado la confrontación derecha izquierda y que esta fuerza política posea el poder necesario para actuar como mediador. Esta fuerza puede ser UPyD.
Juan Carlos Gimenez-Salinas Colomer